pero solo encontró a una mujer aterrorizada que retrocedía hacia la pared del pasillo. La trampa que construyeron juntos se cerraba inexorablemente sobre sus cabezas…
Rodrigo intentó tomar el brazo del doctor Santiago Rojas para exigir una explicación detallada, pero uno de los agentes interpuso su brazo con firmeza. La escena en el pasillo central del hospital empezaba a atraer la atención de médicos, enfermeras y pacientes que transitaban por el área.
—Hay algo más que debe saber, señor Alcázar —dijo el doctor Santiago, sacando una segunda carpeta con una