Una experiencia en un campamento le enseñó a una madre una valiosa lección sobre la generosidad

junto con su madre y su abuela Dorothy convirtió aquella enseñanza en algo cotidiano. Cuando Mia eligió automáticamente un cereal más económico, su madre volvió a colocar en el carrito el que realmente le gustaba. Era un gesto pequeño, pero representaba una idea mucho mayor: ser considerada con los demás no significa hacerse invisible ni renunciar siempre a lo que uno desea. Enseñar generosidad también implica enseñar equilibrio, porque una relación saludable con la bondad incluye saber compartir y colaborar, pero también aceptar ayuda, disfrutar sin culpa y reconocer que