con empresas relacionadas con Mauricio.
Cinco millones cuatrocientos mil pesos.
Esa era la cantidad que habíamos logrado identificar hasta entonces.
Teresa pidió a Rafael que trajera la copia del pagaré.
Cuando la hoja quedó frente a mí, sentí algo distinto al miedo.
Rabia, sí.
Pero también claridad.
Ahí estaba mi nombre.
Lucía Robles.
Debajo aparecía una firma que trataba de parecerse a la mía.
No era la mía.
—Mírala sin tocarla por un momento —me dijo Mariana.
Obedecí.
La fecha estaba escrita junto a mi supuesta firma.
Era la misma