PARTE 2 El nombre en la identificación decía “Mateo Montenegro”.

misma noche, el infierno me alcanzó. De
repente, mi celular, que llevaba días muerto, vibró. Entraron de golpe cinco mensajes y una foto. Era de Leticia, mi mejor amiga. La foto mostraba a Mauricio exigiendo mi
ubicación. El último mensaje decía: “Valeria, huye, revisó tu computadora, sabe dónde vive tu tía”. Antes de que pudiera asimilarlo, el sonido de un motor potente rompió
el silencio de la madrugada en el pueblo. Las luces altas de una camioneta de lujo iluminaron la fachada de la casa. Mauricio había llegado. El pánico