El regreso anticipado: la trampa contra mi esposo que intentó despojar a mi padre

con dificultad. El sudor comenzó a correr por sus sienes:
—No… claro que no… solo que me tomaste desprevenido…

—¿Y qué traes en ese maletín tan pesado? —pregunté, señalando con la mirada el bolso de cuero—. Pareces un hombre que acaba de cobrar una fortuna.

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Marko retrocedió otro paso, pegando la espalda contra la puerta de entrada:
—Son… son documentos de la fábrica. Asuntos sindicales de la empresa que debo revisar en privado.

—Curioso —dije, dejando la taza sobre la mesa con un tintineo