Dos días antes de casarse, encontró a su empleada esposada… pero el gesto de su hija lo cambió todo

dibujo.

—¿Ese es Mateo?

—Sí.

—¿Y ella?

Sofía lo miró como si la pregunta fuera absurda.

—Mimi.

Arturo sonrió.

—Claro.

Sofía volvió a sus colores.

Después se detuvo.

—Papá.

—¿Sí?

—¿Marisol es familia?

Arturo miró hacia la cocina.

Marisol estaba preparando algo mientras Mateo hablaba sin parar a su lado.

Recordó las esposas.

Las huellas de barro.

La grabación de aquella camioneta.

Y aquella imagen que nunca podría olvidar: Marisol abrazando a su hija en medio de un lugar abandonado, cubriéndola con su propia ropa mientras esperaba que alguien llegara.

—