días antes de su boda, Arturo creyó que estaba viendo cómo una empleada se llevaba a su hija.
En realidad estaba viendo algo completamente distinto.
Estaba viendo a la mujer que había salvado a Sofía.
Y estaba a punto de descubrir quién era realmente la persona con la que pensaba casarse.
Las huellas de barro que aquella noche ensuciaron el piso de su casa desaparecieron después de limpiarlas.
Pero Arturo nunca quiso olvidar lo que significaban.
Porque cada una de ellas contaba la misma historia.
Marisol había ido hasta donde