Parte 2: El día en que Logan descubrió quién era realmente su vecina

antes que la técnica.

Confiaba demasiado en su velocidad.

Y no estaba preparado para alguien que no necesitaba demostrar nada.

Logan volvió a atacar.

Esta vez intentó sujetarme.

Me moví.

Giré.

Y en un instante terminó en el suelo.

No lo lastimé.

No lo golpeé.

Simplemente usé su propio impulso.

El jardín quedó completamente silencioso.

Logan parpadeó.

Sin entender.

Los vecinos dejaron de sonreír.

Grant bajó un poco el teléfono.

—¿Qué…?

Logan se levantó rápidamente.

Su rostro había cambiado.

Ya no estaba jugando.

Ahora estaba confundido.

—Tuviste suerte.

Negué.

—No.