de mi abogada.
—¡No todo tiene que ser así!
Su voz se quebró.
—Me despidieron. Daniel no contesta mis llamadas. Mi familia se enteró de todo. Me están tratando como si fuera una criminal.
La observé.
—Yo no te acusé de nada que no debiera investigarse.
—¡Pero empezaste todo esto con esa publicación!
Negué lentamente.
—No, Sophie. Tú empezaste cuando decidiste acostarte con mi esposo. Y ambos lo empeoraron cuando intentaron culparme de algo que no hice.
Sus labios temblaron.
—Yo solo quería ser feliz.
Aquella frase me golpeó.
No