Mi mejor amiga me envió “por accidente” una foto abrazando a mi esposo. En lugar de reclamarles, la publiqué para felicitarlos… y a la mañana siguiente tenía 180 llamadas perdidas.

no necesitaba que aquella fotografía estuviera en el centro de mi historia.

Publiqué una última actualización:

“Hace unos meses compartí una fotografía que cambió mi vida.

Muchos pensaron que estaba actuando por despecho. Otros me preguntaron cómo pude mantener la calma.

La respuesta es que mi tranquilidad no apareció de la noche a la mañana. Llegó después de muchas dudas, de aprender a reconocer las mentiras y de comprender que amar a alguien no significa renunciar a una misma.

El sorteo ya terminó y el premio fue entregado.

Mi matrimonio