saber que ustedes vivían aquí. Ya lo detuve. Voy a revisar la propiedad para que nadie pueda sacarlos de aquí por una decisión mía o de mi madre.
Adrián frunció el ceño.
—¿Nos la vas a regalar?
—No sé todavía cuál sea la forma correcta en los papeles. No quiero prometer algo antes de tenerlo claro. Pero sí sé esto: no se vende y ustedes no se van porque yo aparecí de repente.
Isabel miró la caja.
Por
primera vez desde que Gabriel había regresado, su expresión perdió algo de