aquel horrible sombrero beige con las manos temblorosas, supe que algo estaba mal.
—Mamá, quítatelo.
Negó.
—Después, hija. Tenemos muchos invitados.
Detrás de ella estaba Adrian.
A su lado, Kiara Sandoval.
Veinticinco años.
Amiga de infancia de Adrian.
Hija de la mejor amiga de su madre.
Y desde que Adrian y yo empezamos nuestra relación, había escuchado siempre la misma frase:
“Kiara es como mi hermana.”
Ella sonrió.
—De verdad lo siento, Lia. Estoy aprendiendo a cortar cabello y Adrian dijo que podía practicar con la tía Rosa. Se me