sacó del bolsillo una copia del recibo de venta del terreno de Sagunto y la dejó sobre la mesa.
—Papá vendió esto para salvarte. Y tú convertiste su ayuda en una excusa para seguir tomando.
Javier empezó a llorar, pero Nicolás no lo abrazó.
Por primera vez en su vida, nadie iba a rescatarlo de las consecuencias.
—Mañana hablarás delante de ellos.
—Nuria me hundirá.
—Eso ya no es problema de papá ni de mamá.
La cena comenzó a las 20:30.
Carmen había preparado una tortilla de patatas y