algo tenía razón.
Nicolás lo supo en el mismo instante.
Él había estado ausente.
Había confundido transferencias con cuidado.
Había llamado 10 minutos desde aeropuertos y había creído que eso era estar presente.
Pero una verdad no borraba la otra.
Su ausencia no daba derecho a nadie a humillar a sus padres.
Adrián cerró la carpeta.
Explicó que los documentos serían revisados, que las cuentas quedarían bloqueadas para nuevas operaciones no autorizadas y que la posible falsificación tendría consecuencias legales.
Nicolás no gritó.
Solo miró a Nuria.
—Esta noche te