vas de la casa.
Después miró a Javier.
—Tú también.
Carmen lloró.
Era la primera vez que la decisión de proteger a un hijo chocaba de frente con la necesidad de protegerse a sí misma.
Javier se acercó a ella.
—Mamá…
Carmen dio un paso atrás.
—Te quiero. Pero hoy no voy a salvarte.
Aquella frase fue más dura que cualquier insulto.
Nuria se marchó esa misma noche.
Javier salió con 2 maletas y sin pedir dinero.
Durante las semanas siguientes, Adrián revisó las cuentas. Parte del dinero pudo recuperarse.