estableciera la manutención de los hijos, utilicé parte del dinero para contratar a una niñera.
Después busqué un profesor de inglés y empecé a recuperar todo lo que alguna vez había sabido.
Al principio fue increíblemente difícil.
Pero poco a poco, mis conocimientos regresaron.
Al fin y al
cabo, muchos años atrás había sido una de las mejores alumnas de mi clase.
Después me apunté a un gimnasio.
No porque quisiera impresionar a nadie ni recuperar mi juventud.
Sino porque, por primera vez