PARTE 2 / Después de cinco años de matrimonio, mi hija de cuatro años me susurró: “

PARTE 1

—Quiero el divorcio.

Eduardo dejó el tenedor suspendido a medio camino de la boca y me miró como si hubiera hablado en otro idioma.

—¿Qué dijiste?

Abracé con más fuerza a Sofía, nuestra hija de cuatro años.

—Que quiero divorciarme de ti.

Diego, el hijo que Eduardo tuvo con su primera esposa, soltó una sonrisa inmediata.

 

—¡Pues divórciate, papá! Así Mariana se va y tú puedes volver con mi mamá.

Eduardo lo fulminó con la mirada.

—Come y deja de hablar.

Pero Diego, con trece años y