Durante mi visita a casa de mi hijo, vi que mi nieto de 8 años escondía una libreta y llevaba comida al segundo piso, cerrado desde hacía tres meses.

veinte años atrás.

Todos estaban dirigidos a Mariana, al cuarto que rentaba después de salir de casa.

—¿Recibías dinero en aquella época? —preguntó.

—Sí. Unos giros anónimos. Nunca supe quién los mandaba. Pensé que quizá era Óscar o alguien de su familia.

Ernesto observó las fechas.

Los envíos habían comenzado poco después de que Mariana abandonara su hogar y continuaron durante aproximadamente dos años.

En el reverso de uno de los comprobantes había unas palabras escritas a lápiz:

Para mi Marianita. Noviembre.

Junto a los papeles encontró varias anotaciones de