5. Durante una cena familiar, mi hijo golpeó la mesa y gritó: “El que no trabaja, no come. ¡Aquí no quiero mantenidos!”. Su esposa sonrió mientras yo contenía las lágrimas. No respondí aquella noche. Revisé las escrituras de mi departamento y llamé a una abogada. Cuando finalmente les dije: “El que no paga alquiler, se va”, todavía ignoraban que yo había descubierto su verdadero plan para quedarse con mi casa.

serio. Pero quiero que entiendas algo: ese documento no convierte a tu hijo en propietario ni le permite vender tu casa. Para transmitir legalmente un inmueble se necesitan formalidades que Sebastián no puede saltarse.

Sentí que las piernas me temblaban.

—¿Entonces todavía puedo detenerlo?

—Por supuesto. Ya estamos a tiempo. Primero vamos a avisar a la inmobiliaria que no autorizaste ninguna operación. Después documentaremos la posible falsificación para presentar la denuncia correspondiente. Y también debemos resolver la situación de ellos dentro de tu vivienda.

Adriana me miró fijamente.

—Pero antes