5. Durante una cena familiar, mi hijo golpeó la mesa y gritó: “El que no trabaja, no come. ¡Aquí no quiero mantenidos!”. Su esposa sonrió mientras yo contenía las lágrimas. No respondí aquella noche. Revisé las escrituras de mi departamento y llamé a una abogada. Cuando finalmente les dije: “El que no paga alquiler, se va”, todavía ignoraban que yo había descubierto su verdadero plan para quedarse con mi casa.

extraño para hablar de vender mi casa —respondí.

Adriana colocó sobre la mesa una copia de la escritura.

—La propietaria es únicamente la señora Elena Ríos. No existe autorización válida de su parte para vender el inmueble. Además, desconoció la firma que aparece en el contrato presentado a la inmobiliaria.

Vanessa intentó intervenir.

—Seguramente es una confusión. Sebastián solamente estaba investigando cuánto valía la propiedad.

La miré directamente.

—¿Y también fue una confusión que rentaran su casa de Lomas de Angelópolis por 36,000 pesos mensuales mientras me decían que