venido a visitarme. Preparé mole poblano, arroz y tortillas recién hechas. Sin preguntarme, Sebastián invitó a varios amigos.
Mientras cenábamos, uno preguntó:
—Sebastián, ¿cuánto tiempo piensan quedarse con tu mamá?
Mi hijo soltó una carcajada.
—En realidad nosotros la estamos ayudando. Ya está grande y empieza a confundirse con las cosas. Alguien tiene que cuidarla.
—Estoy perfectamente bien —respondí.
Vanessa intervino:
—Ay, suegrita, no se enoje. Apenas ayer olvidó dónde guardaba sus medicinas.
Era mentira. Ni siquiera tomaba esos medicamentos.
Daniel dejó los cubiertos sobre la mesa.
—No vuelvas a