entendí que la boda no había sido el final de mi matrimonio.
Había sido la señal de salida de algo mucho más oscuro.
PARTE 2
No grité. Tal vez porque ya no me quedaba nada que discutir.
Mariana se acarició el vientre con una seguridad que me dio más rabia que la confesión.
—Este será el verdadero nieto de Teresa —dijo—. Tú recoge tus cosas.
Abrí la carpeta que Alejandro me había dado, busqué el contrato de seguridad de la privada y llamé.
Cuando Rodrigo llegó quince minutos después, encontró