Antes de casarme, mi papá me pidió que protegiera mi dinero y mi departamento. Dos años después, mi esposo intentó transferir 10 millones de pesos a su hermano sin preguntarme. “¡Soy tu marido, tengo derecho!”, gritó al ver que el banco rechazaba la operación. Yo llamé tranquilamente a mi abogado. Esa misma noche descubrí que no solo querían quedarse con mis ahorros.

ese instante comprendí que podía haber algo más que un hermano ambicioso.

Los dejé marcharse y llamé a mi abogado, Javier.

Le expliqué lo sucedido y le envié una fotografía del documento.

Media hora después, Javier me devolvió la llamada.

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—Mariana, encontré algo preocupante. Necesitamos revisar las cuentas que administraba Ricardo. Hay operaciones que podrían estar relacionadas con esa propiedad.

—¿Qué clase de operaciones?

—Todavía no puedo asegurarlo. Pero no firmes nada que él te lleve y conserva todos los mensajes.

Esa noche, Ricardo apareció con un ramo de