nombre de uno de nuestros proveedores: Grupo Inmobiliario del Centro.
También reconocí algunas cantidades.
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Eran pagos que yo misma había revisado meses atrás, cuando todavía confiaba en las explicaciones que Ricardo ofrecía sobre su trabajo.
Mi marido se desempeñaba como gerente de operaciones en una empresa que colaboraba ocasionalmente con la nuestra. No tenía acceso a todas mis decisiones financieras, pero sí conocía a varios proveedores y participaba en negociaciones administrativas.
Nunca había tenido motivos para desconfiar de él.
Hasta aquella noche.
Ricardo seguía sentado frente a mí, esperando