Antes de casarme, mi papá me pidió que protegiera mi dinero y mi departamento. Dos años después, mi esposo intentó transferir 10 millones de pesos a su hermano sin preguntarme. “¡Soy tu marido, tengo derecho!”, gritó al ver que el banco rechazaba la operación. Yo llamé tranquilamente a mi abogado. Esa misma noche descubrí que no solo querían quedarse con mis ahorros.

Es para demostrar que confiamos el uno en el otro.

Cerré la carpeta.

En ese momento recibí un mensaje de Javier.

«Ya identifiqué al proveedor. Su nombre aparece en varios movimientos sospechosos. Y hay algo más: Ricardo no está intentando ayudar únicamente a su hermano».

Debajo venía un archivo.

Cuando vi la primera página, comprendí que mi matrimonio había sido utilizado para algo que jamás habría imaginado.

PARTE 3

El documento que me envió Javier contenía una serie de facturas relacionadas con la empresa donde yo trabajaba.

Reconocí inmediatamente el