ahora necesitas protegerte.
Aquella noche dormí en casa de mis padres.
Mi mamá me abrazó durante varios minutos sin decir una sola palabra.
Al día siguiente fui directamente al despacho de Javier.
Sobre su escritorio había una carpeta mucho más gruesa que la de Ricardo.
—Tenemos que separar dos asuntos —me explicó—. Una cosa es tu patrimonio matrimonial y otra las posibles irregularidades laborales de tu esposo. No debemos confundirlas.
Me mostró primero la escritura del departamento.
Seguía a mi nombre.
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Después revisamos los documentos de la inversión bancaria