una relación donde mi generosidad se había convertido en una obligación y mi derecho a decir que no era tratado como una traición.
Aprendí que ayudar a la familia es un acto de amor cuando nace de la voluntad, no del chantaje.
Que tener más dinero que tu pareja no te convierte en su enemiga.
Y que una mujer puede amar profundamente a su esposo sin renunciar a su independencia.
Si alguna vez alguien te exige entregar lo que has construido para demostrar cuánto lo amas, recuerda esto: quien verdaderamente