su prometido. Ambos parecían nerviosos.
Colocó una carpeta sobre la mesa.
Había fotografías de una construcción enorme, con columnas de madera, ventanales y una terraza frente al lago.
—Es el lugar donde vamos a casarnos —explicó—. Papá dice que está construyendo nuestro salón como regalo de bodas.
Miré las fotografías y reconocí inmediatamente los árboles.
—¿Dónde está exactamente esa propiedad?
Iván me mostró la ubicación.
Era un terreno que había pertenecido a los abuelos de mi mamá y que, después de su muerte, quedó legalmente en manos de mi tía