todos o lo mejor para él?
No respondió.
Antes de marcharme, le dije:
—Cuando estés dispuesto a contar toda la verdad, sabes dónde encontrarme.
Una semana después, las autoridades municipales ordenaron suspender los trabajos al detectar irregularidades en las autorizaciones correspondientes.
Ernesto intentó discutir con los funcionarios.
Cuando llegué al terreno, estaba gritando frente a varios trabajadores.
—¡He construido casas durante treinta años! ¡Nadie va a decirme lo que puedo hacer!
Un funcionario le explicó que debía detener la obra mientras se resolvía la situación administrativa.
Mi padre me vio