carretera.
—Yo pensé que solo te asustaría para obligarte a irte con ella. Cuando sacó la gasolina comprendí que estaba fuera de control. Pero tuve miedo de enfrentarlo.
Lo observé en silencio.
Durante dieciocho años había imaginado que algún día encontraría una explicación capaz de aliviar aquel recuerdo.
Ahora sabía que no existía.
No había cometido ningún error.
No había sido un hijo rebelde.
Era un niño al que habían convertido en un obstáculo después de aprovecharse de lo que le pertenecía.
—Necesito que estés dispuesto a contar eso ante