tía Inés.
El lugar donde había aprendido a vivir sin miedo.
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Mi padre llegó acompañado de Mónica.
Valeria e Iván también estaban presentes.
Paulina colocó sobre la mesa una propuesta para desmontar la estructura, retirar los materiales y reparar los daños ocasionados al terreno.
Ernesto leyó las condiciones y golpeó la mesa.
—¡Esto me va a costar una fortuna!
—Debiste pensarlo antes de construir donde no tenías permiso —respondí.
Me señaló con el dedo.
—¿Vas a arruinar a tu propio padre por un pedazo de tierra?
Mi tía Inés