ese dinero y últimamente me ha dicho cosas que me preocupan».
Sentí que el corazón comenzaba a golpearme el pecho.
Había otra hoja.
Era un comprobante de transferencia bancaria realizado dieciocho años atrás.
La fecha me dejó helado.
Era exactamente el día de mi cumpleaños número trece.
El mismo día que mi padre quemó mis pertenencias y me abandonó.
Y la cantidad transferida era de un millón ciento noventa mil pesos.
Entonces comprendí que quizá mi padre no se había deshecho de mí porque yo le estorbaba.
Quizá primero me