Tenía 13 años cuando mi padre arrojó mi maleta al suelo, le prendió fuego y me dijo: “Desde hoy no tienes familia”. Mi tía me recogió aquella noche y nunca volví a verlo. Pero 18 años después llegó una carta que revelaba un secreto sobre mi herencia. Guardé silencio y llamé a una abogada, sin imaginar lo que descubriríamos sobre la boda de mi hermana…

invitación de boda en mi oficina.

Valeria iba a casarse con un joven llamado Iván en una propiedad junto al lago de Zirahuén.

Dentro del sobre encontré una carta escrita por ella:

«Samuel, sé que no tenemos relación, pero encontré unos documentos de tu mamá. Necesito enseñártelos antes de que sea demasiado tarde».

Debajo había una copia de una carta antigua, escrita con la letra de Claudia.

«Inés, tengo miedo por Samuel. Mi padre dejó un millón doscientos mil pesos para su educación y su futuro. Ernesto insiste en controlar