había quitado todo lo que mi madre me dejó.
Y lo que estaba a punto de descubrir sobre aquella boda era todavía peor.
PARTE 2
Llamé a Valeria aquella misma tarde.
—Samuel, gracias por contestarme —dijo con la voz temblorosa—. No sabía cómo encontrarte.
Mi hermana tenía veintiún años. La última vez que la había visto era una niña pequeña que apenas empezaba a hablar.
—¿Dónde encontraste esos papeles?
—En el despacho de papá. Estaba buscando unos documentos para mi boda y encontré una carpeta con el nombre de tu