murmuré—. Él siempre me dijo que nos conocimos por casualidad.
Salinas me observó con tristeza.
—Señora Lucía, hay algo más que necesita saber sobre la manera en que su esposo llegó a su familia.
Entonces colocó frente a mí un segundo documento.
Y cuando leí la primera línea, comprendí que quizá ninguno de aquellos once años había comenzado como yo creía
El documento llevaba un encabezado que jamás olvidaré:
“Registro de seguimiento. Mujer viuda, propietaria de inmueble, con una hija menor de edad. Posible domicilio de resguardo.”
Debajo estaban mi