vistió cuidadosamente. Llevaba camisa blanca, pantalón oscuro y su mejor saco.
Yo escogí un vestido azul marino que utilizaba para los conciertos de mis alumnos.
Antes de salir, él me tomó de la cintura.
—Hoy empieza nuestra nueva vida, Lucía.
Lo miré a los ojos.
—Sí. Hoy van a cambiar muchas cosas.
Durante el trayecto hacia la inmobiliaria, habló sin detenerse. Mencionó restaurantes de Veracruz, la tranquilidad del puerto y los paseos que podríamos dar al atardecer.
Yo miraba por la ventana y pensaba en Natalia.
Me había llamado temprano