Durante una declaración, su abogado transmitió que Arturo aseguraba haberse encariñado conmigo y con Natalia.
También afirmaba que nunca había querido hacernos daño.
Cuando escuché aquello, recordé al hombre que había decidido vender mi departamento sin contarme la verdad y que, aun sabiendo que Bruno conocía la residencia de mi hija, no me había advertido del peligro.
Por eso, cuando me preguntaron qué pensaba, respondí:
—Quizá nos quiso a su manera. Pero su manera de querernos siempre estuvo por debajo de su necesidad de salvarse a sí mismo.
Un día