Mi esposo trajo un cuadro enorme justo antes de irse de viaje y me dijo: “Si me quieres, no lo toques”. Después de 11 años de matrimonio, aquella petición me pareció extraña. Mientras limpiaba, el marco se deslizó y descubrí un compartimento oculto con dinero y documentos falsos. Guardé fotografías de todo sin decir una palabra. Dos días después, mi esposo me pidió vender urgentemente nuestra casa, y entendí que estaba preparando algo terrible…

Durante una declaración, su abogado transmitió que Arturo aseguraba haberse encariñado conmigo y con Natalia.

También afirmaba que nunca había querido hacernos daño.

Cuando escuché aquello, recordé al hombre que había decidido vender mi departamento sin contarme la verdad y que, aun sabiendo que Bruno conocía la residencia de mi hija, no me había advertido del peligro.

Por eso, cuando me preguntaron qué pensaba, respondí:

—Quizá nos quiso a su manera. Pero su manera de querernos siempre estuvo por debajo de su necesidad de salvarse a sí mismo.

Un día