Mi esposo trajo un cuadro enorme justo antes de irse de viaje y me dijo: “Si me quieres, no lo toques”. Después de 11 años de matrimonio, aquella petición me pareció extraña. Mientras limpiaba, el marco se deslizó y descubrí un compartimento oculto con dinero y documentos falsos. Guardé fotografías de todo sin decir una palabra. Dos días después, mi esposo me pidió vender urgentemente nuestra casa, y entendí que estaba preparando algo terrible…

Natalia vino a Puebla.

Entró en nuestra antigua recámara y encontró la fotografía de bodas dentro de una caja.

La sostuvo entre sus manos.

—Mamá, ¿todo fue mentira?

Me senté a su lado.

—No lo sé, hija. Pero sé que mi amor por ti fue verdadero. Y también lo fueron las tardes que pasamos juntas, las canciones que aprendiste y todos los momentos felices que tuvimos.

Natalia apoyó la cabeza en mi hombro.

—Me da coraje extrañarlo.

La abracé.

—Puedes extrañar a alguien y reconocer que te hizo daño. Una