El precio del desprecio

Al día siguiente, mientras disfrutaba de un desayuno buffet frente al mar, la notificación oficial de la notificación judicial llegó directamente al teléfono de Diego en Cancún. El documento legal congelaba preventivamente sus cuentas personales por el desvío no autorizado de fondos destinados a proveedores de la boda, exigiendo el reembolso inmediato de cada centavo. Además, la citación ante el juez familiar lo esperaba en la Ciudad de México para responder por el intento de fraude financiero contra mi patrimonio personal.
Recostada en la tumbona de la playa, sentí cómo