durante dieciocho años. Nunca pidió perdón por “matar” a Samuel. Escribía frases extrañas: “Siento haber elegido el silencio cuando debía decir la verdad”.
Después sacó la autopsia.
—Mi padre murió al caer contra una esquina metálica. La versión de Miguel nunca coincidió bien con las lesiones.
Le hice escuchar la cinta.
Cuando oyó a mi padre decir “solo lo empujé”, Raquel se quedó inmóvil.
—Quiero ver a Miguel.
Volvimos al hospital. Raquel cerró la puerta, dejó las cartas sobre la cama y lo miró directamente.
—No quiero que me protejas.