a las 9:37 de la noche.
—Intenté declarar. El abogado contratado por tu abuela hizo desaparecer la prueba. Después fui a buscar a Ricardo. Me ofreció dinero. Cuando lo rechacé, incendiaron mi cochera. Tenía tres hijos. Me dio miedo.
Luego me dio otro nombre: Raquel Ríos, hija de Samuel.
La encontré esa tarde. Al principio quiso echarme.
—Tu tío confesó mirando a mi madre a los ojos.
—Y quizá llevaba veinte años mintiendo para proteger al hombre equivocado.
Raquel me mostró una carpeta.
Miguel le había escrito desde prisión