cada mañana durante veinte años siendo culpable por ti fue una decisión repetida miles de veces.
—Tenía miedo de perderte.
—Y para conservarme convertiste a otro hombre en monstruo.
Lloré cuando se lo llevaron.
No porque fuera inocente.
Porque seguía siendo mi padre, y descubrir que alguien que amas merece enfrentar las consecuencias también duele.
Miguel recibió su parte de la venta del terreno y de las rentas que sus hermanos habían cobrado durante años. No compró una mansión. Alquiló un departamento pequeño, compró una cama, zapatos y una camioneta