a nadie. Solo prolongaba la mentira.
Con ayuda de Raquel y don Ernesto, una abogada llamada Mariana Salgado reabrió el expediente. La cinta no mostraba cortes, la factura confirmaba la coartada y en los archivos del antiguo abogado apareció una nota: “El cliente insiste en declararse culpable pese a coartada potencial”.
También salieron a la luz los intentos de falsificar la firma de Miguel para quedarse con su terreno.
Y apareció otra prueba: una mancha antigua en la chamarra de Samuel excluía a Miguel.
La Fiscalía del Estado de México