tú.
Luego mi padre, llorando:
—Yo no quería matar a Samuel. Solo lo empujé.
Se me cayó la grabadora.
La cinta siguió corriendo.
Y entonces escuché a mi tío Tomás decir algo que cambió para siempre la historia de mi familia:
—Si Miguel confiesa, Ricardo podrá criar a Camila y nosotros no perderemos el negocio.
No podía creer lo que estaba a punto de pasar…
PARTE 2
Llegué al hospital con la caja abrazada contra el pecho.
Miguel palideció al verla.
—La abriste.
—¿Mataste a Samuel Ríos?
Miró sus manos.