la capitana más joven de la flota del Airbus A350 y la única capaz de mantener la voz serena cuando una tormenta convertía la cabina en un puñado de nervios.
—Si firmas, no volverás en una temporada. Puede que pasen años.
—Mis padres ya no están. Y mi marido pronto tampoco será mi marido.
Al regresar al chalé de La Moraleja encontró una caja junto a su plato. Álvaro Montenegro, fundador de una empresa tecnológica, seguía respondiendo correos sin mirarla.
—Feliz cumpleaños —dijo.
—Fue ayer.
Él tardó apenas 1 segundo