Al día siguiente de mi 35 cumpleaños oí confirmar la cena privada para Clara en el Palacio de Linares. Él recordaba su alergia y olvidaba mi cumpleaños, y su madre sentenció: “algunas esposas ocupan una casa, pero otras ocupan el corazón”. No lloré, dejé el divorcio firmado y pedí traslado definitivo a Buenos Aires. Debajo encontré su nota: cuando me fuera, las acciones volverían a su sitio.

en reaccionar.

—Lo compensaré el próximo año.

Entonces apareció Martina, la encargada de la casa.

—Señor Montenegro, las peonías blancas llegarán desde Holanda. La gargantilla de la subasta ya está asegurada y el Palacio de Linares confirma la cena privada para la señorita Clara.

Álvaro cerró el ordenador de inmediato.

—Que retiren del menú las almendras. Clara es alérgica.

Lucía miró la caja sin abrir. Él había olvidado el cumpleaños de su esposa, pero recordaba una alergia de hacía 9 años.

Clara Vidal había sido su primer amor. Tras una