ENTREGUÉ A MI HIJA EN ADOPCIÓN DESDE LA CÁRCEL… TREINTA AÑOS DESPUÉS, VOLVIÓ PARA SALVARME LA VIDA.

de regreso.

Y entendí algo que jamás olvidaré:

Hay decisiones que te rompen el corazón para siempre.

Pero si nacen del amor más profundo, algún día la vida encuentra la manera de darles sentido.