Teresa lo observó largamente.
—Mauricio…
—¡Mamá, Camila pudo morir! ¿Cómo pudiste hacer algo así?
Teresa no se defendió.
Veinte minutos después salió con dos maletas.
Mauricio se sentó frente a Daniela con la cara entre las manos.
—No puedo creerlo. Mi propia madre.
Daniela pensó en denunciar inmediatamente, pero Mauricio la convenció de esperar.
—Van a interrogar a Camila, Dani. Acaba de salir del hospital. Primero analiza ese jarabe.
Daniela aceptó una sola cosa: investigar.
Contrató un laboratorio acreditado para tomar muestras oficialmente.
Agua de la cocina.
Agua del baño.