Cuando mi hija confesó: “Yo tiraba las vitaminas de la abuela”, pensé que por fin entendía por qué había terminado en terapia intensiva. Aparté a mi suegra de casa y mandé analizar el frasco. El resultado decía que no tenía plomo. Entonces revisé la mochila, el tapete y una chamarra de los sábados… y descubrí un secreto que mi marido llevaba meses ocultándome.

Teresa lo observó largamente.

—Mauricio…

—¡Mamá, Camila pudo morir! ¿Cómo pudiste hacer algo así?

Teresa no se defendió.

Veinte minutos después salió con dos maletas.

Mauricio se sentó frente a Daniela con la cara entre las manos.

—No puedo creerlo. Mi propia madre.

Daniela pensó en denunciar inmediatamente, pero Mauricio la convenció de esperar.

—Van a interrogar a Camila, Dani. Acaba de salir del hospital. Primero analiza ese jarabe.

Daniela aceptó una sola cosa: investigar.

Contrató un laboratorio acreditado para tomar muestras oficialmente.

Agua de la cocina.

Agua del baño.