Pintura.
Vajilla.
Polvo.
Tierra de la maceta.
El famoso jarabe.
Una semana después llegaron los resultados.
Todo estaba limpio.
El jarabe contenía exactamente lo indicado en la etiqueta.
Hierro.
Vitamina D.
Nada de plomo.
Daniela llamó a Teresa.
—El jarabe estaba limpio.
—Ya lo sabía.
—Entonces dígame de dónde salió.
Hubo un silencio.
—Encuéntralo tú.
—¿Está jugando conmigo?
—Si te lo digo, pensarás que quiero salvarme culpando a otra persona. Busca tú. Sabes hacerlo.
Antes de colgar, Teresa añadió:
—No lleves todavía a Camila a ese departamento.
Daniela ordenó una