asegurado que todo el dinero de Teresa estaba invertido en el horno, materiales y una gran partida que estaban a punto de vender. Si cerraban en ese momento, ella perdería los ahorros de toda su vida.
—Me juró que jamás volvería a llevar a Camila.
—Pero siguió haciéndolo.
—Sí.
Teresa se limpió las lágrimas.
—También me dijo algo peor. Me dijo: “Mamá, Daniela te detesta. Si apareces con ese análisis, pensará que tú hiciste algo. No te creerá”.
Daniela no respondió.
Porque Mauricio había tenido razón sobre una cosa.
En